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El Servicio
Autor:
ezequiascaleb
Juntos podemos
“Preocupémonos los unos por los otros, a fin de estimularnos al amor y a las buenas obras. No dejemos de congregarnos, como acostumbran hacerlo algunos, sino animémonos unos a otros, y con mayor razón ahora que vemos que aquel día se acerca.” Hebreos 10:24-25 NVI
No hay nada más emocionante que entregarnos a una misión trascendente y que haga una diferencia en el mundo. El servicio en nuestra vida cristiana es tan importante porque nada menos contribuimos en la expansión del reino de Dios. Para esto es necesario congregarnos en una iglesia sana donde podamos, junto con otros hermanos ejercer nuestros dones y así cumplir con los propósitos de Dios en la tierra hasta que Cristo nos lleve a su presencia. (Jn.14:1-3)
La iglesia es la familia de la fe. El conjunto de todos los seguidores de Cristo, quienes han nacido de nuevo. Así como necesitamos a nuestra familia natural, donde compartimos actividades cotidianas, recibimos alimento, protección, consuelo, educación, y todo lo necesario para crecer como individuos sanos, también necesitamos de la familia de la fe para crecer como cristianos, servir al Señor, ser bendecidos y bendecir a otros.
La Iglesia tiene una misión. Luego de resucitar y antes de volver al Padre, Jesús les dejo a sus seguidores el siguiente encargo: “…id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.” Mateo 28:19-20.
Eso es lo que se llama “La gran comisión”, y ese es el verdadero propósito de la iglesia: difundir los mandamientos de Jesús por todo el mundo, y enseñar a obedecerlos. ¿Por qué? Porque es el anhelo de Dios que cuando Jesús vuelva para llevar a Su Iglesia, la mayor cantidad posible de personas ya le pertenezcan y puedan ir con Él. (1Ti.2:4; 2P.3:9)
Para que la misión de la iglesia de difundir el Evangelio pueda ser efectiva, es fundamental que los cristianos den un buen testimonio de cómo debe ser un discípulo de Jesús. Una de las funciones de la iglesia, a través de sus distintos ministerios, es el capacitar a sus miembros para que puedan llevar adelante esa misión.
La iglesia es un lugar donde los cristianos somos instruidos en la Palabra e instruimos a otros, somos animados, y animamos a otros, somos restaurados y ayudamos a restaurar a otros. La idea es que, en ese todos vayamos creciendo, persiguiendo como objetivo el llegar “a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” Efesios 4:13
¡Y Cuanto más nos acercamos a ese ideal, mejor capacitados estaremos para poder cumplir con la gran comisión que le encargo Jesús Su Iglesia!
Ahora bien, ¿Has observado alguna vez en un fogón lo que sucede si desparramamos las brasas encendidas? ¡Muy pronto se van apagando hasta extinguirse! Cuando están casi apagadas, prueba de volver a acercarlas unas a otras, ¡y veras como se vuelven a encender!
Dios anhela que nuestra fe y nuestras ganas de servirlo no se apaguen, y sabe que para eso necesitamos la comunión permanente con otros cristianos, para apoyarnos, sostenernos y animarnos unos a otros.
Si dejamos de congregarnos, inevitablemente nos iremos enfriando como esas brasas separadas del fogón. Dios desea que su luz brille a través de nosotros, y las brasas apagadas no brillan.
A esto. Una vez que se es salvo, el cristiano encontrara en la Biblia que es su deber congregarse y no solo se limita a ir al templo el fin de semana. Sino bautizarse, tomar la cena del Señor (o Santa cena) regularmente una vez bautizado, contribuir en las finanzas (diezmo, ofrenda) y sobre todo participar desarrollando sus dones y talentos.
En Colosense 1:8 y también 1 Corintios 12:12-27 la iglesia es presentada simbólicamente como un cuerpo. Ahora bien, un cuerpo tiene varias partes, no es todo mano, ni todo ojo. Sino que son diferentes órganos con distintas funciones todos unidos de acuerdo a un plan.
Así cada cristiano, con los dones que Dios le da, debe ocupar su función colaborando para que todo el cuerpo (con quienes tengan otra función) pueda avanzar correctamente con la misión principal de llegar con el evangelio a toda criatura.
La pregunta seria, ¿Cómo puedo encontrar mis dones y talentos para servir? Bien, hay preguntas que se responden mejor haciendo otras preguntas primero, y este es uno de esos casos. Hazte las siguientes:
– ¿Qué me apasiona?
– ¿Qué cosas disfruto hacer?
– ¿Cuándo me siento con más energía en el ministerio?
– ¿Qué tipo de jóvenes o de amigos me atraen naturalmente?
– ¿Qué puedo hacer muy bien?
– ¿Qué les gusta a mis amigos que haga?
– ¿En qué cosas usualmente me piden ayuda?
– ¿Cuáles son mis pasatiempos favoritos?
– ¿Qué pude estudiar y que cosas he aprendido?
– ¿Qué experiencias de mi vida Dios puede usar?
Los dones son regalos de Dios, sobrenaturales, los cuales uno va descubriendo progresivamente al paso que va creciendo en la fe. Y los talentos, creo que también parten de cómo Dios nos diseño pero también sumando el hecho de las cosas que nos ha permitido vivir desde que nacimos y a las cuales tendemos a dirigirnos naturalmente, y por eso considera que estas preguntas son importantes.
En cuanto a los dones, si prestas atención a la Biblia te darás cuenta de que allí hay diferentes listas de dones espirituales, y se deja en claro que a unos les fueron dados unos dones y a otros, otros. (Rom.12:6-8; 1Co.12:7-11). También se aclara que no todos tenemos que tener los mismos dones, y se los diferencia del fruto que produce el Espíritu Santo en nosotros (Gá.5:22-23)
Pero entonces, ahora sí: ¿Cómo puedo saber cuáles son los míos? Dos practicas básicas: 1) Prueba diferentes maneras de servir a Dios, y 2) Pasa tu Tiempo Diario con Dios. Recuerda que los dones espirituales son habilidades que no da el Espíritu Santo para facultarnos a hacer la voluntad de Dios.
La clave final es empezar por lo que tiene a mano. El propósito de Dios al darnos dones es que sirvamos mejor a la iglesia, extendamos su reino, podamos relacionarnos con Él y con los hermanos, y desarrollar su voluntad en nuestra vida. Así que si ponemos nuestros esfuerzos en esos mismos objetivos vamos a ir notando que Dios nos va a dando capacidades especiales para lograrlo.